5 ene 2016
31 dic 2015
19 dic 2015
21 nov 2015
10 sept 2015
*En la piel*
Me he metido en una piel que no es la
mía, pero sí que lleva unos cuantos pedacitos, surcos y arañazos de mi sangre.
En la piel de alguien triste, que ha
dejado de sonreír como lo hacía.
En unos ojos que han perdido el
brillo y la alegría, que se han teñido de oscuros surcos de tristeza, decepción
y desaires.
Calla y disfraza sus problemas,
aunque estos la van pellizcando el alma, y la van haciendo más vulnerable.
No quiere dejar de soñar, porque no
puede dejar de soñar con alguien.
LLama a las cosas por su nombre y
apellidos, pero a otras, prefiere no nombrarles.
Sus besos, ruidosos y sonoros, se han
transformado en leves caricias de aleteos olvidados.
Solía soñar despierta con mundos
maravillosos y prefiere caminar dormida para no tener que recordarles.
Pasea despacito por la vida, para no
hacer ruido, y evitar que se levanten los fantasmas tan temidos.
Se va para olvidar, porque los
recuerdos hacen daño, y no deja de rozarlos con los dedos de la mano.
Mi dulce piel, has dejado de mirar, y es hora de mirar
más por ti, porque quedarte es buscar, quedarte es morir.

10 jul 2015
*Miedo*
Si te digo que tengo miedo, que me
siento indefensa y vulnerable, que me aterra la noche y que no puedo dormir.
Si te cuento que me siento sola y
perdida, que me acechan fantasmas olvidados y oscuros.
Que el miedo es muy libre y no tiene
dueño, que viaja a su antojo y se cuela por los rincones, que el miedo tiene
millones de colores a cual más feo, triste y oscuro.
El miedo te acecha, silencioso,
esperando ese momento apropiado, en que tus defensas se arrastran por el
subsuelo.
Te atrapa, peleas y libras con
el mil batallas encarnecidas, muchas de las cuales, tienes perdidas de antemano, te derriba, te levantas y te vuelve a derribar.
Te defiendes y devuelves los golpes, golpes que son como gomas que se estiran y vienen de vuelta, te pones de nuevo en pie. Vas sacando fuerzas para la lucha, pero te estrellas contra ese muro de
piedra dura, fría y afilada.
Pasan los segundos o milésimas de segundos,
porque el tiempo tiene otra medida muy pequeña cuando peleas con el miedo,
transcurre todo como a cámara lenta, todo se ralentiza.
Cuanto más quieres correr, menos
avanzas, arrastras unas cadenas muy, muy pesadas.
Cuanto más quieres gritar,
menos se oyen tus gritos. La voz se pierde en algún rincón de la garganta,
queda oculta, muda en los pliegues de la piel.
Hoy me cubro con un vestido tejido de
incertidumbre, zozobra, con adornos de inseguridad, melancolía y unos destellos
de tristeza.
Miedo al dolor, miedo a lo desconocido, miedo a no soportar,
miedo a la soledad, miedo a la enfermedad, miedo, puro y duro miedo…
19 mar 2015
6 mar 2015
*En el Camino*
Cualquier día, en el recodo de la
vida encontraremos tiempo y nos veremos, nos saludaremos como antaño y
disfrutaremos de la compañía.
En un momento dado, recobraremos lo
perdido, lo auténtico, no lo estipulado o lo que se espera, solo la verdad.
Volveremos a sentir sensaciones ya nubladas,
veremos maravillas no encontradas, amaremos y recordaremos todo lo olvidado.
Soñaremos mundos muy muy lejanos,
amaremos a personas y personajes imaginarios, leeremos libros mágicos, y viajaremos
en el tiempo y la memoria.
En un
minuto, en un tiempo exacto, en una carretera inhóspita o ya explorada, en un
intrincado camino o en un sendero limpio y fresco, nos volveremos a ver.
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